16 noviembre, 2008

Fronteras

Muchas veces pienso en los lugares a los que quiero viajar, y poco tiempo otorgo a una pregunta muy real: ¿acaso conozco lo que tengo, para desear conocer lo que hay más allá?

Tal vez no reflexione sobre ello porque quisiera ver lo que parece ser más bello, valioso e importante para la mayoría.

Sucede algo similar con otra pregunta: ¿hay vida antes de la muerte?
Que gran pregunta para todos aquellos que a cualquier edad se preguntan que habrá después de lo que a todos nos llega, y lo cual esperamos irremediablemente (la mayoría, no con ansia, espero).

La vida parece estar sobre valorada. Vivir es una palabra con tanta esencia, propiedades y significado, que es normal que uno no se haga una pregunta así.
Creo que la gente ya no vive, sino que sobrevive. Se disfruta de pequeños momentos porque el resto lo gastamos en evitar sucesos que nos perjudiquen y que son de origen humano. O acaso el dinero, motor que lo mueve todo en la actualidad, no es invento humano que nos ha llevado a frenarnos y dañarnos a nosotros mismos.

El camino de la felicidad es la vida misma, pero los humanos la llenamos continuamente de obstáculos.

La vida existe, y que alegría se siente por ello aunque sea descuidada o pareciera a veces estar ausente ante los sentidos humanos, que están cada vez mas acostumbrados a lo cotidiano y que ya pocas veces recogen algo realmente valioso.

Los sentidos del ser humano son la consistencia del alma por lo que aportan. Eso pienso yo.

Hay cientos de fronteras diferentes que guardan algo separándolo del resto. Lo conocido y lo desconocido; la vida y la muerte; la felicidad y la injusticia; lo que existe y lo que no existe;... Pero lo inexplicable es que se afectan mutuamente pese a ser contrariedades.

En fin, vivir es tener vida, y la vida es vivir. Pues pongámonos a ello de la mejor forma posible.

2 comentarios:

Martikka dijo...

Dices algo muy cierto: los sentidos son la consistencia del alma por lo que aportan.
Oliendo una flor, saboreando un alimento agradable, oyendo una bonita música, tocando a un ser querido o viendo las estrellas es cuando vivimos de verdad.
Las fronteras se encuentran en nuestros pensamientos.

John Anthony dijo...

Nosotros somos señores y dueños de nosotros mismos, y a veces nos ponemos obstáculos inexistentes y vemos el horizonte más lejos de lo que está en realidad.
Alcanzar lo que queremos depende de nosotros principalmente, y en la sociedad actual de que nos dejen conseguirlo.

Hasta otra, gracias por comentar. Cuídate.