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23 junio, 2009

Recomenzando...

¡Hola! Bueno, después de un tiempo de olvido del blog, vuelvo a empezar de nuevo a escribir y postear.

En estos meses me han sucedido muchas fatalidades que me han hecho abandonar la escritura casi totalmente, además de deprimirme. Primero murió mi abuelo; al poco, casi mi abuela; también fui testigo de la dura depresión de un familiar; mis padres se divorciaron; y lo peor: una meningoencefalitis (la inflamación del cerebro y las meninges) que superé milagrosamente tras dos semanas de un insufrible dolor de cabeza entre otros síntomas.

Tras escalar esas grandes rocas que me impedían continuar mi camino, vuelvo a comenzar, a proseguir ese ansiado fin de trayecto que los escritores soñamos: que nuestros libros sean leídos.

Gracias a quienes habéis seguido visitando el blog pese a estar completamente abandonado por mi parte.

01 marzo, 2009

Comenzando

Yo empecé a escribir para trasladar las historias de mi imaginación a una realidad, aunque fuera a través del uso de las letras.

Comencé bruscamente, no sabría decir con seguridad que todos empezamos de igual modo. Con “brusco” yo me refiero a decir: “escribiré un gran libro; un enorme libro; una trilogía; una serie”. Eso es bruto e insensible.

Tal vez la edad o tal vez la ambición humana, o tal vez yo, fue lo que me hizo pensar en el después antes que en el ahora de entonces. Tenía apenas unas líneas en la pantalla, y ya me veía en la cima del mundo. Delirios de grandeza que no me hacen ser un verdadero escritor, creo yo. Veo a mi yo del pasado como alguien paralelo a un escritor novel; la parte del ser que se preocupa de todo menos de escribir.

Me llené de tantas ilusiones que el simple gusto que me producía escribir quedó un poco sepultado. El paso del tiempo, suerte mía, cambió las cosas. Pequeños golpetazos que me hicieron caer para que aprendiera a levantarme, y que además me ayudaron a despertar de mi particular cuento de la lechera. Se me calló el cántaro, lleno de relatos y nombres de concursos.

Volví a escribir y a guardar archivos; A disfrutar sin condiciones ni limitaciones propias de concursos; A soñar con que alguien leyera mis escritos, sin más.

Os diría que empezarais a escribir pequeños textos para aprender a concretar lo que queréis contar, de modo que no ocultéis lo central e importante con demasiados detalles que pudieran ser prescindibles. Y escribo “os diría” porque no soy más que yo mismo, que es lo que tenéis que ser vosotros.

Guiaros por vosotros mismos, no preguntéis demasiado como hacer que tal o cual cosa, porque podríais perder vuestro original modo de escribir. El lector es quien juzga y creo que no puedo ser juzgado correctamente si lo que he escrito no ha sido escrito de forma totalmente original; sin consejo ni ayuda.

La pureza es importante, aunque todo es susceptible al fallo, por lo que, si es necesario, hay que ser sensato, aceptar el fallo, y remendar sin temor.

Sed felices.

31 agosto, 2008

10 - Música, una libreta, y blancas páginas

Son mis necesidades de escritor: un poco de música para entrar en situación; una libretita de esas de propaganda, para anotar cosillas; y unas paginas, reales o virtuales, en las que intentar transmitir mediante el uso de palabras, ordenadas de forma coordenada y coherente, todo aquello que tengo encerrado en mi cabeza y ardo en deseos de contar.

La música que casi siempre utilizo suele ser instrumental; sin voces (porque si no, me pongo a cantar y acabo escribiendo la canción). Generalmente oigo los soundtracks (bandas sonoras) de las películas, pero también echo mano de música de videojuegos o trailers.
Pienso que los tralires son, a veces, mucho mejor que las películas en si. Lo digo porque, además de que en él se resume la película mediante las mejores imágenes (no siempre), la música y el conjunto de videos hacen que se ponga uno a cien por hora con lo que respecta a lo visual de lo presentado.

Lo de las libretas, para mí, es todo un lío. Solo soy capaz de utilizar libretas de propaganda para anotar las cientos de ideas, frases, o palabras (con y sin sentido).
Como conté anteriormente, mi hermano me regaló una libreta muy mona y cara (tipo pijo) para que anotara ideas sobre el libro o relatos que escribo. Lamentablemente, soy incapaz de escribir algo en esa libreta. Solo he escrito unas cuantas frases, y me lo tuve que pensar mucho antes de poner la punta del bolígrafo sobre el papel; debía escribir lo mínimo y de manera exacta. Una locura.
Echando un vistazo a la primera libreta que tuve (una malilla), siento que mancho el papel con mis tonterías, y que no puedo usar una libreta así de pija para escribir idas de olla. Así que, cogiendo prestada la idea de un escritor, (Javier Araguz), utilizaré la divina libreta para que la gente escriba lo que desee: una firma, una frase, un chiste, etc. Sería como una especie agenda de firmas. Una buena y original idea, creo yo.

Las blancas páginas es lo de siempre: contemplarlas produce inactividad. El único remedio factible que he encontrado, es desconectar cada cierto tiempo del proyecto literario que escribo. Es un tiempo en el que renuevo ideas, y me vienen otras nuevas. La única pega es que así tardaré más en finalizar y completar mi libro; Mi sueño y deseo, en realidad.

18 junio, 2008

09 - ¿Por y para qué?

Esto es mi replanteamiento sobre lo que hago como escritor. Me ayudó el plantearme esas preguntas, y tal vez alguno de vosotros necesite planteárselas (espero que no). También se que muchos me tildareis de no ser un verdadero escritor por hacer estas preguntas, pero ¿es mejor obviar pensamientos, o peor conocerse mejor?

¿Por qué escribimos? ¿Qué esperamos conseguir con ello?

Éstas son dos preguntas a las que me respondí al comienzo de mi vida como escritor novel.

-¿Por qué escribo?
-Porque me gusta.
-¿Qué espero conseguir con ello?
-Ganarme la vida haciendo lo que me gusta.

Al meditar las preguntas cuando casi un año va a cumplirse para mí como escritor novel, creo que mis respuestas han cambiado sin advertir dicho cambio.
Hace un tiempo, lamentablemente respondería así:

-¿Por qué escribo?
-Para recibir reconocimiento y beneficio.
-¿Qué espero conseguir con ello?
-Ser un gran escritor, conocido por mis best Sellers. Reavivador de la lectura, y el género literario.

Creo que por suerte he abierto los ojos para mis adentros. Y he descubierto el fallo, y también como remendarlo. Responded a esas dos preguntas vosotros mismos con sinceridad. Todos, al principio, escribimos porque nos gusta, pero al querer ganarnos la vida con ello, dejamos de alguna manera de escribir por gusto, para empezar a escribir por necesidad.

¿Queremos escribir porque nos da beneficios, o porque lo necesitamos para ser felices?
¿Escribimos para que nos lean, o para ganarnos la vida escribiendo?

Aunque en esta última pregunta, ambas maneras de escribir parezcan similares, no son iguales.

Puedes escribir para que lean tus libros y por consiguiente ganar dinero. Pero lo ganas indirectamente, porque lo que querías era que leyeran tus libros; disfrutas con que lean tus libros.
Y puedes escribir para ganar dinero, es decir, escribes un buen libro para que se venda mucho y no pensando en quienes lo lean. Aunque está claro que si se venden muchos, se leen muchos. Pero la idea con la que lo escribes no es la misma.

Es un pensamiento complicado y enrevesado, lo reconozco.

Al replantearme esas preguntas, ahora diría que escribo realmente porque quiero y amo la escritura, y no porque necesito ganarme la vida con ello. Y que lo que espero con mi escritura es que quienes lean mis obras se integren en ella y se pierdan entre sus páginas por simple placer y gozo. Y a quienes no les guste, que lo dejen ahí para otros.

Lo que debemos hacer los escritores, y demás profesionales y personas, es desarrollar nuestro potencial para beneficio de todos. Conseguimos ser mejores en nuestra área, y además ayudamos al resto.

Me gustaría saber que habéis descubierto vosotros al plantearos dichas preguntas.

¿Por qué escribimos? ¿Qué esperamos conseguir con ello?

22 mayo, 2008

08 - ¿Concurso = desmoralización?

¿Es la vida de un escritor novel, una serie de concursos literarios?
Supongo que recibiría una respuesta negativa.

¿Por qué me pregunto esto? Porque tras presentarme a más de un concurso y perder, me he quedado un poco abatido y desanimado.
Lo cierto es que a los concursos que me he presentado, lo he hecho siempre casi en fecha límite y con el relato recién salido del horno que es mi cabeza. Esto último es algo que no me ha servido para bien, porque tras leer más detenidamente he encontrado fallos y palabras sobrantes.

Muchos escritores empiezan su carrera presentándose a concursos literarios en los que no habitualmente son finalistas o reciben una mención especial. Pero entonces llega el día en el que se gana un premio: lo importante es que al fin tu trabajo recibe reconocimiento, además de una pequeña inyección económica (esto es lo que más suele agradar a los familiares).

Creo que todo empieza poco a poco, aunque desde los primeros instantes siempre desearemos que la obra más importante que tenemos entre manos sea la que este en librerías, o mejor aún, que no estén en ellas porque se ha agotado la edición.

Se escriben cientos de frases, palabras y notas que al pasar el tiempo van tomando un cuerpo y forma más extensa. Pero no hay que olvidar que los relatos, a pesar de poder tener pocas líneas, pueden contar mucho más. Parece más complicado escribir un gran libro, pero ¿no es más complejo y fructífero para el alma, escribir y agrupar en corto espacio una historia
?

12 marzo, 2008

07 - ¿Cómo afrontar la duda familiar?

Creo que a todo escritor le llega el instante de vida en el que quienes caminan a su alrededor le preguntan:
¿Eres escritor o vago?
O le dicen:
Ser escritor tiene que estar bien: todo el día sentado, escribiendo, y sin tener que hacer tareas de esfuerzo. Mas que escritor, yo diría que eres un vago muy listo.

Ese tipo de comentarios destruyen poco a poco la mente. Después de escuchar algo así, uno se pone a pensar y a replantearse si lo que esta haciendo es el rumbo correcto para el futuro, o si valdrá de algo escribir. A mi personalmente no me ha llegado esa situación (no del todo).

Unos meses después de expresar a mis familiares, las fuerzas que me da la escritura y las ganas que tenia de seguir haciéndolo, pensé que me apoyarían, al menos, de un modo sencillo. Eso pareció suceder al principio, pero meses después descubrí que no era así del todo.
Al escuchar un poco de uno y de otro descubrí que veían bien que escribiera pero que debía dar prioridad a otras cosas antes que a la escritura. Lo veían como una especie de pasatiempo o entretenimiento, creo yo.

En fin, yo les dije:
Dejadme terminar mi libro, y ver que ocurre al presentarlo al mundo editorial. Si no consigo alcanzar mi meta como escritor, volveré a hacer todo aquello que se supone, debo hacer.
Ellos aceptaron de manera no muy clara, pero al menos podía escribir con tranquilidad en mi mente.
En mi interior creo que si me hubieran negado seguir escribiendo, lo hubiera hecho igualmente.
Es la primera vez en mi vida que tengo un sueño; un sueño que puede tener final feliz.

06 marzo, 2008

06 - Días sin inspiración

Los momentos en los que se producen las explosiones de ideas son increíblemente agradables, pero en mi opinión, las ocasiones en las que la inspiración apenas se percibe, son todo lo contrario. Se siente una terrible punzada de decepción.

Tengo una libreta llena de ideas, pero cuando me pongo a escribir hay veces que escribo muchas páginas en poco tiempo y otras veces en las que no sé cómo enlazar unas ideas con otras.
Eso me impide proseguir con fluidez.

Por suerte o milagro, siempre hay algún sueño que me muestra la luz al final del túnel. Debe ser cierto, y sin duda lo será, que durante el sueño nuestro cerebro trabaja en buscar una solución a los diversos problemas hallados durante el día.

Pero algo esencial es saber que para todo escritor es necesario tener papel y lápiz. Se deben apuntar todo tipo de ideas. Y decir que no es necesario apuntar porque se cree tener buena memoria no resulta útil. Y lo digo por experiencia propia. Decenas de veces he tenido ideas que han desaparecido por no apuntarlas y por creerme lo suficientemente dotado de memoria.

En todos los mensajes hablo de escribir, escribir y escribir. Pero no todo es eso, un escritor necesita despejar sus ideas caminado al aire libre, disfrutar de los distintos tipos de ocio y comunicarse e intercambiar ideas con todo tipos de personas.

Y recordad que yo, aún solo soy un escritor novel que no se nada más que lo que escribo. No debéis tomároslo todo al pie de la letra. Escoged las ideas que os gusten y usadlas. Las que no, dejadlas ahí para otros.

16 enero, 2008

05 - Formas y Formas

Desde que empecé ha escribir, he escudriñado libros y libros para que mi gramática mejorara en gran medida; también para aprender como plasmar un diálogo o situación en la escritura.

Todo el libro en su totalidad, lo tengo en mi cabeza. Y la cerradura que lo guarda se abre automáticamente cuando quiero escribir, pero la mayoría de las veces no sé cómo sacarlo de ahí. Una vez abierta esa cerradura, tengo el libro en libertad en mi mente. Las imágenes de este me recorren entonces los pensamientos; pero a la hora de trasladar esas escenas a la escritura, mi gramática queda trabada.

Hay tal cantidad de palabras que mi mente desconoce y mi lengua nunca ha pronunciado...
Por suerte, siempre (no tan siempre en realidad) encuentro una palabra menos "refinada" (por así decirlo) para describir lo que veo en mi mente. Desde ahí todo es un poco mas fácil, pues una vez tengo la palabra "no refinada", busco un sinónimo de esta que tenga un significado más exacto y fiel a lo que pretendo expresar. Desde entonces, con esta forma de conseguir nuevas palabras para mi dialéctica, he mejorado mi gramática enormemente, y me veo pronunciando hoy en día, palabras que jamás había pensado (ni remotamente) pronunciar.

Como ya habéis visto en las publicaciones que escribo en el blog, tengo gran cantidad de "problemas" a la hora de escribir; y con lo que acabo de explicar no doy fin a los "problemas". La gramática... La forma de escribir... La forma de expresar situaciones, emociones, relaciones,... Todo ello es difícil de conseguir. Pero acostumbrarse a la escritura, y más aún a la lectura, ponen solución. Precisamente así herí (no de muerte) al problemático "dragón de los signos ortográficos". Cómo y dónde he de poner comillas, guiones, puntos suspensivos, paréntesis, etc. Puede parecer algo estúpido no saber donde colocar cada cosa, pero en mis comienzos me resultaba difícil comprender que énfasis le daría a un texto, frase o palabra, al poner ciertos signos. Obviamente el guión es para dar comienzo y fin a partes dialogadas, pero ciertos signos tienen más de una interpretación, por lo que hay que ser cuidadoso a la hora de utilizarlos.

En fin, lee libros y sabrás mucho. -

08 noviembre, 2007

04 - Revelar o No Revelar, esa es la cuestión

Después de varios días, al fin superé el miedo a las páginas en blanco. Para ello simplemente ponía algo de música y mi mente se relajaba. Conseguía escribir páginas en cuestión de minutos.
Durante el día ideaba continuaciones a las paginas ya escritas, y por la noche soñaba con otras nuevas.

Ahora tenía otro pequeño problema: cuando se me ocurrían ideas nuevas, no tenia donde apuntarlas. Por el día podía apuntarlas en un archivo del ordenador, pero a altas horas de la noche el ordenador estaba apagado, así que, ¿donde lo haría?

Al principio utilizaba folios; pero resulto ser un problema, pues tenía todo un batiburrillo de papeles. Cada vez que buscaba un dato apuntado en los folios, me desquiciaba enormemente (creo que cuanto más se busca una cosa, más cuesta encontrarla).

Así estuve durante un mes (llegué a tener decenas de folios, algo que no me agrada por el tema del reciclaje).

Después de un mes escribiendo, vi que la idea de tener un libro escrito por mí, parecía más real. Entonces me asaltaron las dudas sobre si debía contarlo o no. No tenía necesidad de hacerlo, pero me sentía con ganas de saber que opinarían mis familiares. Yo vivo en un pueblo de Andalucía, y por lo que vi durante mis años de colegio e instituto, la lectura por diversión no estaba muy extendida, y menos aún escribir sin necesidad.

Con estas condiciones me sentía dubitativo al pensar como se lo tomarían mis padres. «Seguro que les agrada» pensé; pero sentía que tal vez lo vieran como una perdida de tiempo o algo absurdo.

En fin. Me decidí a contárselo solo a dos personas: Mi hermano más mayor (tengo dos) y a mi madre (a mi otro hermano se lo dije, pero creo que se lo tomó a broma).

Mi madre prefirió no hablar del tema. Cada vez que le hablaba del libro hacía como que no me escuchaba, o simplemente asentía con la cabeza. Unos días después me explicó que era porque creía que tal vez no fuera a servir para nada, y no quería darme falsas ilusiones. Después de enseñarle parte del libro, confió algo más en mí (a mi padre no le dije nada, creo que hubiera visto absurdo que yo escribiera; aunque si no doy el paso, no lo sabré con seguridad).

A mi hermano más mayor (tiene solo veintitantos años) se lo conté poco a poco y con nerviosismo. Él se sorprendió al enterarse, y me preguntó mucho acerca del libro. Nos sentamos en su cama y le hablé de las ideas que tenía sobre el libro. Él me contó que también escribía a veces. Finalmente, mi hermano me hizo entrega del mejor regalo para un escritor (aparte de que publiquen su libro): una libreta para apuntar y anotar todas las ideas.

Ese mismo día rellené varias páginas, y cuando fui a dormir coloqué la libreta junto a mi cama. Durante la noche me levanté más de una vez a apuntar datos (esa noche no podía dormir). Cada vez que me venia una idea, para no molestar con la luz a los que dormían, corría hacia la cocina, abría la puerta del frigorífico y con la luz que proyectaba escribía en la libreta. Por suerte para el medio ambiente, solo utilicé tan absurdo método esa noche.

Al día siguiente me compré una pequeña linterna, con la que iluminaba durante la noche la libreta en la que escribía bajo las sabanas de mi cama.

25 octubre, 2007

03 - Páginas blancas, que dejan en blanco

Ya me había hecho la pregunta vital que me llevaría a escribir:
« ¿Por qué no escribo un libro que contenga unas aventuras a mi medida? »

Después de pensar que realmente podría escribir un libro, cogí unos cuantos folios, un bolígrafo y comencé a pensar títulos para el libro, nombres para los personajes, los personajes en sí mismos y los territorios de fantasía. Unos minutos después de aquella explosión de datos, tras estar yo totalmente decidido con la idea de escribir un libro, me coloqué frente al ordenador, me acomodé en la silla, me acerqué el teclado y permanecí frente a una página en blanco del editor de textos bastante tiempo. Y aunque no escribía nada, en mi mente aparecían cientos de ideas de cómo empezar el libro.

En ese momento me percaté de algo: todo lo que había pensado acerca del libro era como un resumen. Tenía cientos de ideas, pero no sabía cómo unirlas, ni tampoco que escribir para llegar a ellas. Entonces busqué varios libros, y observé como empezaban (no me sirvió de nada). Comprendí que cada libro es único, y no vale de nada sacar información de otro que no sea de uno mismo, pues entonces dejaría de ser un libro propio. Claro que se pueden coger ideas o temas de otros libros, pero no escribir lo mismo simplemente cambiando los nombres. Sería algo absurdo y vergonzoso.


Después de tanto pensar, decidí comenzar de la siguiente manera:
«No había amanecido aún, cuando...»

Podría parecer que es simple y tosco, pero me ayudó a comenzar el libro. A los pocos minutos ya había escrito varias páginas y aún podría haber escrito más de no ser porque la hora de almorzar había llegado. Guardé el archivo del libro en el ordenador, y luego lo oculté para que nadie lo leyera (es algo que no soporto, pese a que se supone que debo hacer todo lo contrario).

Ese día almorcé como nunca lo había hecho. Estaba alegre, e incluso hubiera saltado de emoción. Mientras comía no dejaba de pensar e idear lo que escribiría luego.-Tras terminar ese alegre almuerzo, fui deprisa frente al ordenador y, al abrir el archivo del libro... De nuevo, me quedé en blanco.

22 octubre, 2007

02 - Una pregunta vital

Aún recuerdo el momento en el que mi mente comenzó ha crear lugares y personajes. Fue tan repentino como inesperado, pues a partir de dos personajes comencé ha crear los territorios por los que caminarían, los entrañables personajes que les conocerían y la historia que vivirían.

Eran las 13:00 horas de un soleado sábado de finales de Julio.
Un libro nacería de improvisto aquella mañana.
Yo me encontraba tumbado en el sofá de mi casa, esperando a que la hora de almorzar llegara.
Y para eso faltaba aun una hora.
Una fresca brisa entraba por la ventana, haciendo que unas sencillas pero bellas cortinas algo transparentes, se ondularan una y otra vez. Mi cabeza estaba apoyada cerca de la ventana y, cada vez que el viento movía las cortinas, el ondulado extremo de estas, sobrevolaba mi cabeza.
Era un placer dosificado: cuando las cortinas sobrevolaban mi cabeza, el aire fresco calmaba mi calor.
Con estas ideales condiciones mi mente comenzó a relajarse más y más. Entonces me pregunté: ¿qué leeré cuando la célebre saga Harry Potter termine? Esa pregunta me había rondado desde que anunciaron la salida en venta del último libro. Tras leer la increíble saga de El Señor de los Anillos me quedé con ganas de más, entonces comencé a leer Harry Potter. Y ahora, al igual que entonces, una saga de aventuras fantásticas terminará para mí.
Entonces me hice esta pregunta:
¿Por qué no escribo un libro que contenga unas aventuras a mi medida?

Ahí comenzó todo lo que ahora me sucede.

19 octubre, 2007

01 - El comienzo de algo nuevo

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Hola, visitantes literarios.
Hoy comienza una etapa nueva para mí. Por primera vez creo un Blog.
Este blog lo creo por necesidad propia, pues sentía ansias por encontrar un lugar en el que escritores noveles hablaran de sus proyectos literarios (sin mencionar datos reveladores), y para que lectores y escritores, noveles o veteranos, hablaran, comentaran y recomendaran libros entre sí y con los demás.
Yo escribo un libro, y además me gusta leer libros. Pero no se si ese libro que escribo puede llegar a ser interesante, al igual que tampoco se si un libro que haya observado en una estantería pueda llegar a interesarme.
Lo que me ocurre a mí, creo que le ocurre a gran mayoría de personas. Siempre pensamos «Nunca he escrito nada importante, ¿valdrá de algo escribir un libro?» o «¿merece la pena comprar un libro del que tal vez no llegue a leer la cuarta pagina?»
Para responder a esas dudas fue creado este Blog. (O al menos con esa intención)
Aunque también está hecho para aconsejar sobre libros que aún no hemos leído o para opinar sobre la forma de escribir un libro.

En fin, os doy la bienvenida a este mi Blog.