06 septiembre, 2009

Escribiendo espero...

Estoy seguro de que muchos estáis esperando algo. Y tal vez muchos veáis esa espera como una tortura; para mí lo era hasta hace un tiempo.

La espera, como yo la veo ahora, no es sino tiempo ganado para dedicarlo a otros asuntos. Sólo hace falta estar preparado para sacarle partido a la espera. ¿Cómo?, pues yo, por ejemplo, estando en una cola, como miles se dan en el día, y llevando bolígrafo y papel, ya tengo resuelto el tema, incluso me falta tiempo para anotar ideas. Muchos otros siempre llevan un libro de bolsillo consigo, pero para mi es incomodo leer de pie o sentado en el autobús (porque suelo hacer trayectos bastante cortos). Yo soy más de leer cómoda y silenciosamente en el sillón de mi casa.

Para las esperas mucho más prolongadas, como por ejemplo los concursos literarios, la solución es entender que no es una espera. Sigue como de ordinario hasta que llegue el día de la resolución del concurso. Ese día estate atento ante posibles buenas noticias, y si no las recibes, pues a seguir escribiendo y soñando.

En fin, que las esperas serán eternas o breves según el modo de ver la situación, así que no dejes que el tiempo te robe vida, roba tú al tiempo.

12 julio, 2009

Valoración

Ser un escritor profesional conlleva una labor de autovaloración muy importante. Escribir es una habilidad difícilmente convertible en modo de trabajo y por ello debe haber cientos de personas que no se sienten tan valoradas como correspondería.

Un libro no es un nombre, ni es una cifra... es arte. Pero parece ser que el escritor cuya obra se convierte en superventas tiene ya garantizado que su próximo libro será otro superventas, aunque esta vez pueda no serlo realmente. ¿Es que en vez del libro en sí, es valorado aquello relacionado con un nombre de algún escritor famoso y unas elevadas cifras de ventas? Qué le importará a un escritor ser conocido. Desde luego me gustaría vivir de mis escritos, pero no a costa de mi nombre (que ego hay que tener para pensar que se puede vivir del propio nombre). Hay personas que comprarían un Picasso porque le han dicho que es un Picasso, otros comprarían un Picasso porque saben que es un Picasso; estos son capaces de ver más allá del nombre. Los primeros, en cambio probablemente tendrían más posibilidades de ser estafados.

¿Y ocurriendo esto, cómo analiza un escritor ser el creador de un superventas? ¿A qué le da valor? ¿Qué escoge para sentirse valorado? ¿Necesita sentirse valorado un escritor, con independencia de ser conocido o no?

Para mí el valor de algo se mide por la felicidad que ofrece. Y creo que todos estaremos de acuerdo en que, aunque el escritor disfrute sabiendo que su libro es un superventas y que el lector disfruta con ese libro, infinitamente más disfruta el escritor creándolo.
Esa felicidad a ratos, ratos en los que escribimos, son como los retazos de un pincel en un cuadro. Y no se a vosotros, pero para mí no llega el éxtasis cuando finalizo el escrito, sino en los muy efímeros momentos en los que un idea pasa y la coges al vuelo y la anotas, o logras desarrollarla en la mente y disfrutar unos segundos más de una auténtica visión; de una fugaz chispa de la explosión de feliz inspiración que nos ilumina a todos.

¿Necesitáis sentiros valorados?, pues seguid escribiendo, porque no hay nada más valorado que la felicidad.

23 junio, 2009

Recomenzando...

¡Hola! Bueno, después de un tiempo de olvido del blog, vuelvo a empezar de nuevo a escribir y postear.

En estos meses me han sucedido muchas fatalidades que me han hecho abandonar la escritura casi totalmente, además de deprimirme. Primero murió mi abuelo; al poco, casi mi abuela; también fui testigo de la dura depresión de un familiar; mis padres se divorciaron; y lo peor: una meningoencefalitis (la inflamación del cerebro y las meninges) que superé milagrosamente tras dos semanas de un insufrible dolor de cabeza entre otros síntomas.

Tras escalar esas grandes rocas que me impedían continuar mi camino, vuelvo a comenzar, a proseguir ese ansiado fin de trayecto que los escritores soñamos: que nuestros libros sean leídos.

Gracias a quienes habéis seguido visitando el blog pese a estar completamente abandonado por mi parte.

23 marzo, 2009

Descargando...

Escribo y no pasa el tiempo. Me detengo y mil ideas siguen latentes en mi mente, atormentándome para que escriba y libere todas esas palabras, y así poder suplirlas con novedades.

Así me siento: quiero descargar de mi mente las ideas de futuros proyectos, pero me falta tiempo. Y por ello me agobio y me desconcentro. Pienso tanto en que escribir primero que al final solo me da tiempo a escribir una pizca. Supongo que el primer paso para escribir es hacerlo. Sentirse con ganas e ilusionado por hacer algo, y no poder encontrar el momento para hacerlo, agota la mente.

Soltaré un poco de “literatura” por aquí:
"Deseos trastocados"

Hubo un hombre, que deseando con anhelo intenso ser inmortal, anunció a las televisiones de medio mundo que se suicidaría en directo de forma gratuita.
En el día y lugar elegidos, se emplazaron miles de personas con diferentes instrumentos para recoger el suceso. A causa del tumulto, las autoridades no lograron evitar que se formara un círculo alrededor de aquel hombre. Él pidió silencio y, tras conseguirlo, declaró:
—No quiero morir.
Tras unos segundos de desconcierto, se alzaron, una sobre otra, voces ofuscadas.
El hombre se sobrecogió sobremanera.
—Cuanto ha cambiado el mundo —susurró apenado.
—¿Por qué todo esto? —preguntó con furia una periodista.
—Dicen que se muere por el olvido, y no cuando acaba la vida. Pero esa inmortalidad espero no haberla conseguido, pues en el mundo que ustedes han descubierto a mis ojos, no deseo ser recordado.
Sus ansias de inmortalidad, se habían transformado en un desgarrador sentimiento que le llevó a desear la muerte. Y así, abatido, el hombre se adentró en una abigarrada multitud agresiva. Y anduvo a duras penas, entre reproches e insultos, esperando a que se cumpliera su nuevo deseo.
Finalmente, sintió como un frío acero sesgaba su vida, y lo alejaba de un mundo en el que los seres humanos se habían convertido en una sociedad formada por seres apáticos.
Desplomado en el suelo, pudo llegar a dar gracias, con un hilo de voz, a la mano anónima que sujetaba el afilado cuchillo.
La felicidad fue su último sentimiento, pues vio cumplido su deseo y calmadas sus ansias: abandonar este horrible mundo descubierto a sus ojos, más cruel y aterrador que la propia muerte.

Por J. A. Velázquez Postigo ©

08 marzo, 2009

Dadoras de vida

Cada persona es especial. Pero de entre todos los seres humanos, las féminas son las diosas. Símbolo de belleza, inteligencia, amor y vida, la mujer evoca la grandeza humana.

Sin la feminidad humana, el mundo no tendría rumbo.

Encerrados sean los individuos que maltratan la feminidad.
Valientes guerreras sean quienes a los maltratadores tengan que enfrentarse.

“Yo soy y seré nada, pero ella siempre fue, es y será todo en la nada.”

01 marzo, 2009

Comenzando

Yo empecé a escribir para trasladar las historias de mi imaginación a una realidad, aunque fuera a través del uso de las letras.

Comencé bruscamente, no sabría decir con seguridad que todos empezamos de igual modo. Con “brusco” yo me refiero a decir: “escribiré un gran libro; un enorme libro; una trilogía; una serie”. Eso es bruto e insensible.

Tal vez la edad o tal vez la ambición humana, o tal vez yo, fue lo que me hizo pensar en el después antes que en el ahora de entonces. Tenía apenas unas líneas en la pantalla, y ya me veía en la cima del mundo. Delirios de grandeza que no me hacen ser un verdadero escritor, creo yo. Veo a mi yo del pasado como alguien paralelo a un escritor novel; la parte del ser que se preocupa de todo menos de escribir.

Me llené de tantas ilusiones que el simple gusto que me producía escribir quedó un poco sepultado. El paso del tiempo, suerte mía, cambió las cosas. Pequeños golpetazos que me hicieron caer para que aprendiera a levantarme, y que además me ayudaron a despertar de mi particular cuento de la lechera. Se me calló el cántaro, lleno de relatos y nombres de concursos.

Volví a escribir y a guardar archivos; A disfrutar sin condiciones ni limitaciones propias de concursos; A soñar con que alguien leyera mis escritos, sin más.

Os diría que empezarais a escribir pequeños textos para aprender a concretar lo que queréis contar, de modo que no ocultéis lo central e importante con demasiados detalles que pudieran ser prescindibles. Y escribo “os diría” porque no soy más que yo mismo, que es lo que tenéis que ser vosotros.

Guiaros por vosotros mismos, no preguntéis demasiado como hacer que tal o cual cosa, porque podríais perder vuestro original modo de escribir. El lector es quien juzga y creo que no puedo ser juzgado correctamente si lo que he escrito no ha sido escrito de forma totalmente original; sin consejo ni ayuda.

La pureza es importante, aunque todo es susceptible al fallo, por lo que, si es necesario, hay que ser sensato, aceptar el fallo, y remendar sin temor.

Sed felices.

21 febrero, 2009

This boots are made for walking

Caminando se recorre el camino y se recoge la experiencia. Aprende a escribir escribiendo, no preguntando como se es escritor.

Cuando empecé a navegar por Internet en busca de ayuda para escritores, me centré en leer cómo escribían otros y qué mecanismos utilizaban, en lugar de dedicarme a la propia acción de escribir.

Es mucho más dificultoso escribir como otros lo hacen que escribir por ti mismo, sin ayuda, que es en lo que consiste ser escritor. Pero cuando uno escribe, se suele ser demasiado tolerante al analizar lo que es o no apto en según que textos; no se es lo suficientemente crítico.

Aprende a ser crítico contigo mismo descartando e incluso borrando material literario, no preguntando como ser crítico de tus propios escritos.

Si uno no ve sus propios errores es posible que reciba frecuentes rechazos; lo que no quiere decir que todo texto contenga algo prescindible o no adecuado. Simplemente hay que ser cuidadoso y sosegado al leer la obra una vez es concluida. Hay que asegurarse de corregir fallos o reescribir antes de enviar textos a todos sitios, y así se evitará que el número de devoluciones o rechazos no sea elevado.

Las botas están hechas para caminar, y las letras para escribir. Así que camina y escribe, que tienes mucho camino por delante para desear triunfar tan pronto.


16 febrero, 2009

La vida y sus consecuencias

El taconeo, las palmas, la caja y la guitarra española son sonidos que paralizan cualquier otro sonido en mis oídos; son un ritmo que alza mi alma y toda mi esencia. Hacen que me grite el corazón.

Haber nacido en Europa, España, Andalucía, y más concretamente en Sevilla, han sido el mayor regalo que podría haber soñado jamás. Y en este particular mundo del sur he conseguido encontrar mil cosas por las que desear vivir.

Y ese es el mayor problema interior del ser humano: vivir es tan infinitamente bueno que no podemos hacernos a la idea de que la muerte sea el final de algo tan maravilloso; aún más difícil de comprender para quienes llevamos una vida en la que a cada paso vemos la esperanza, la bondad y lo magnífico entre la suciedad.

Alégrate hoy por vivir un día más y olvida el paso del tiempo, que no es más que tiempo de experiencias para nosotros.

Porque hay cosas que uno siente que tiene que contar, yo he escrito esto.

11 febrero, 2009

La guerra, el mundo y yo

¿El sufrimiento es inevitable? Sí, pienso yo. ¿Y las guerras que lo causan? Para mí ninguna guerra tiene justificación; son totalmente evitables. Pero si no nos comportamos como humanos y volvemos a convertirnos en los crueles animales que éramos en el pasado, lo evitable, a pesar de serlo, pasará a ser irremediable; nuestra historia lo ha demostrado.

En libros de fantasía es realmente fácil encontrar alguna batalla o gran guerra en la que el bien y el mal chocan y combaten con gran frenesí; y también muy cruelmente. Pues no hay guerra que no genere muerte a su paso.

Y, para nuestra suerte, ¿por qué las guerras de la cruel realidad no se convierten en fantasía literaria? Creo que es debido a que no sabemos nada de la guerra. No la vemos a diario; no la oímos a diario; no la sentimos a diario… No a nuestro lado.

Somos el mundo, amigos y amigas. Puede haber muchos jefes y gobernantes en el mundo, pero el pueblo, las gentes de la calle, somos mayoría.

LA GUERRA PUEDE MATAR A MUCHOS,
PERO TODOS UNIDOS PODEMOS MATAR A LA GUERRA.

Cesen ya las guerras, cesen de una vez los llantos, cese de una maldita vez el sufrimiento, cesen por siempre jamás las muertes de inocentes… Abuelos, padres, madres, niños y niñas… bebes…

Muerte e infinito fin para las guerras.
Paz y futuro para las familias, las personas, los animales, la Tierra… Paz para la vida.

Yo, tú y todos, como individuos autosuficientes e inteligentes, somos los responsables de establecer la paz eterna que merecen este castigado mundo y la historia del ser humano en él.

EL CAMBIO COMIENZA EN UNO MISMO,
PUES NO ES EL MUNDO EL QUE CAMBIA, NOSOTROS LO HACEMOS.

17 enero, 2009

Un SuperVentas

Crear un best-seller o superventas debe ser imposible, ¿no? Aunque sí es posible conseguir crear algo cercano al superventas teniendo en cuenta diversos factores.

Creo que hay una forma de crear un superventas, pero que por tener una base poco o nada fiable, considero que no se podría conseguir un resultado concluyente, aunque tal vez sería factible.

La forma de conseguir un best-seller consistiría en valerse de la actualidad y de los gustos literarios del momento. También utilizando un contenido polémico que cree controversia, o imitando grandes éxitos literarios.

Desconozco si se conseguirían resultados (yo, creo que no), pero pienso que hacer un libro no es lo mismo que crearlo. Para un escritor, crear un libro implica mucho más de lo que la mayoría cree, en cambio, hacer un libro diseñado al milímetro para obtener grandes ventas sería como una creación artificial.

Si tuvierais las herramientas para crear un libro del que obtener con seguridad un gran beneficio (dejando de lado lo que gusta o disgusta a la hora de crearlo), ¿utilizaríais esas herramientas?

04 enero, 2009

¿Hay vida?

Supongo que os lo preguntareis al visitar este blog.
Ciertamente no estoy posteando mucho (o nada). Intento no usar mucho Internet, porque si empiezo a mirar webs, foros y blog no termino y me quedo sin tiempo para otras cosas.

Últimamente me ocurre que al sentarme frente al ordenador no consigo escribir mucho. He tenido días o semanas en las que he estado en blanco, pero ahora es un bloqueo total. Salgo a la calle y doy mil paseos, oigo música, veo películas,… y nada; ni un poco de inspiración. Tal vez el ambiente familiar del que dispongo (no muy propio en navidad) no es apropiado para estar feliz y escribir a gusto. Yo siempre he sido muy optimista, pero ahora… no sé.
En fin, intentaré escribir más, aunque luego tenga que borrar. Aunque, ahora que empieza de nuevo la época de estudios (si es que se fue), tal vez no disponga del tiempo necesario. Pero bueno, yo soy dueño de mi propio tiempo, así que me organizaré mejor.

Siempre digo que el tiempo lo cura todo, así que me agarraré a esa idea.

Hasta pronto, cuidaos todos.
Y os deseo un feliz y próspero año nuevo.

24 diciembre, 2008

Feliz felicidad

Preparándome para la cena y la fiesta, os deseo

FELIZ NAVIDAD
y
PRÓSPERO AÑO NUEVO
^_^

13 diciembre, 2008

Lengua Castellana

¿Cómo empiezo normalmente los post? Con una pregunta, ¿verdad? Pues ahí va:

¿Debe estar relacionado con la escritura o el escritor, el saber mucho o bastante sobre la lengua castellana (comunicación, niveles de la lengua, morfología etc.)?

Esta duda viene a raíz de un suspenso. No se si será el colmo de un escritor, pero me resulta tan extraño. He aprobado todas las asignaturas de 1º de Bachillerato con buena nota, exceptuando la asignatura de Lengua Castellana (no Literatura). El profesor de dicha asignatura me explicó que había hecho un resumen fantástico del texto del cual me examinaba, pero que el resto del examen era insatisfactorio para ser aprobado (y estoy totalmente de acuerdo).

¿Es algo normal?, es decir, ¿es una catástrofe que alguien a quien le encanta la escritura suspenda esa asignatura? Yo es que estoy que… Que no lo entiendo, vamos. ¿Otras asignaturas se me dan mejor que la Lengua Castellana? ¿Y encima quiero ser escritor?

En fin, tendré la oportunidad de remendar el error la semana próxima, así que intentaré esforzarme.

Yo, la verdad, no creo que este ligado. Por ejemplo, la mayoría de profesores de Lengua Castellana que he tenido, no se les había pasado por la cabeza el ser escritores.

Pero vamos, que aunque me dijeran que debo ser un erudito filólogo de la lengua castellana para poder escribir, seguiría escribiendo a pesar de una larga lista de suspensos (que no me enorgullecerían lo más mínimo).

Mi profesor siempre me dice que aunque muchos no conocen las entrañas del lenguaje que usan, saben usarlo, y con eso ya se puede hacer maravillas.

29 noviembre, 2008

Feliz utopía

¿Sería la vida posible si lo tuviéramos todo?
¿Es mejor que no tengamos todo lo que queremos?

Sin utopías lucharíamos por mantener nuestro bienestar ¿no?, pero ¿tendríamos felicidad? No lo sé.

¿Cómo se encuentra la felicidad?, cada vez que conseguimos una pequeña meta ¿no?

Conseguir la mayor meta es una alegría y una desilusión, pues ya no habría nada más, ya que es la mayor y más importante meta.
Es como cuando terminas un libro: dices, “que alegría, al fin se concluye esta historia”, pero también piensas, “vaya, ¿y qué ocurre ahora con tantos lugares, personajes y sensaciones?” Je, je, supongo que en ese momento uno necesita decirse a sí mismo que despierte. Las historias vienen y van, y lo que hay que hacer es guardar en la memoria (que no es nada difícil) y recordarlas como un trabajo bien hecho.

La felicidad solo es posible con una anterior desdicha. Diría que todo tiene su contrario, y un contrario no puede existir sin lo opuesto a el; se complementan.

Buscad la felicidad en aquello que os la ofrezca, y no dejéis de tener ilusión por las cosas, que es lo que os motiva y os hace vivir con la esperanza de una utópica felicidad eterna; una utopía que produce felicidad con solo pensarla (que bien ¿no?).

16 noviembre, 2008

Fronteras

Muchas veces pienso en los lugares a los que quiero viajar, y poco tiempo otorgo a una pregunta muy real: ¿acaso conozco lo que tengo, para desear conocer lo que hay más allá?

Tal vez no reflexione sobre ello porque quisiera ver lo que parece ser más bello, valioso e importante para la mayoría.

Sucede algo similar con otra pregunta: ¿hay vida antes de la muerte?
Que gran pregunta para todos aquellos que a cualquier edad se preguntan que habrá después de lo que a todos nos llega, y lo cual esperamos irremediablemente (la mayoría, no con ansia, espero).

La vida parece estar sobre valorada. Vivir es una palabra con tanta esencia, propiedades y significado, que es normal que uno no se haga una pregunta así.
Creo que la gente ya no vive, sino que sobrevive. Se disfruta de pequeños momentos porque el resto lo gastamos en evitar sucesos que nos perjudiquen y que son de origen humano. O acaso el dinero, motor que lo mueve todo en la actualidad, no es invento humano que nos ha llevado a frenarnos y dañarnos a nosotros mismos.

El camino de la felicidad es la vida misma, pero los humanos la llenamos continuamente de obstáculos.

La vida existe, y que alegría se siente por ello aunque sea descuidada o pareciera a veces estar ausente ante los sentidos humanos, que están cada vez mas acostumbrados a lo cotidiano y que ya pocas veces recogen algo realmente valioso.

Los sentidos del ser humano son la consistencia del alma por lo que aportan. Eso pienso yo.

Hay cientos de fronteras diferentes que guardan algo separándolo del resto. Lo conocido y lo desconocido; la vida y la muerte; la felicidad y la injusticia; lo que existe y lo que no existe;... Pero lo inexplicable es que se afectan mutuamente pese a ser contrariedades.

En fin, vivir es tener vida, y la vida es vivir. Pues pongámonos a ello de la mejor forma posible.

08 noviembre, 2008

Pensamientos

¿Qué pensamos de lo que piensan de nosotros?

Todos tenemos una apariencia física que va de acuerdo a gustos, respecto a la vestimenta; una apariencia en el modo de ser, respecto a nuestro modo de actuar; e incluso una apariencia desconocida para todos que solo mostramos a nosotros mismos.

Creo que todos (aunque habrá excepciones claro) utilizamos una apariencia acorde a lo que piensa el resto. La ropa que nos echamos encima nos gusta, pero esperamos que les guste a los demás. Y deseamos que nuestros pensamientos concuerden con otros para que haya buen rollo o consenso (algo imposible, por suerte).

¿Y qué es lo primero en que nos fijamos? Indudablemente el físico, pues es lo primero que vemos. De ahí en adelante ya todo son tópicos y clichés por la manera de vestir, peinarse y gesticular.

Una vez nos acercamos a esa persona entra en juego el cómo habla; su grado o nivel en el uso del lenguaje. En el caso del andaluz, se suele pensar que alguien que cecea es un pueblerino, y uno que sesea es docto, pues el seseo es predominante en la capital, Sevilla. Una autentica imbecilidad, pues el seseo o ceceo son variedades de la lengua que normalmente se imponen en el hablante por su lugar de origen y no por su nivel cultural.

Por cierto si alguien quiere imitar a un andaluz, que sepa que lo característico no es el seseo, ceceo o otras muchas particularidades, sino la aspiración de la s; aunque el no ser andaluz de pura cepa es un factor importante por el que no me suelen hacer gracia quienes imitan a andaluces (es solo cuestión de gustos).

En fin, que una vez conocemos más a fondo a la persona solemos enterarnos de muchas más cosas que pensando en cómo viste, habla o actúa. No especulemos. Acerquémonos, conozcámonos y opinemos después.

Si os preguntáis a que viene esto, pues no tengo respuesta. Es un pequeño pensamiento que me rondaba en la cabeza mientras bailaba, saltaba y me movía a solas escuchando esta nueva música que he añadido al reproductor.

A quienes pasáis por aquí: aunque no os conozco, os deseo lo mejor.

02 noviembre, 2008

¿Puedo pasar?

¿Qué busca un editor?

Cuando consiguen a sus “joyas”, buscan lo desconocido. Y “desconocido”, en el mundo editorial, significa “autor novel”.

Primero y ante todo, está el manuscrito. Y lo más importante al enviarlo a múltiples editoriales, es tener una buena carta de presentación.

Son muchos los manuscritos que se envían a una editorial, y el cortafuegos, donde se hace una selección previa, retiene a más del 75% de los manuscritos amontonados que esperan que ser leídos en serio.

¿Y quién realiza esa selección previa? Personas ¿no? Y por lo que yo se, por lo general, cada persona suele guiarse por motivos diferentes. Y en esa selección puede intervenir tanto lo personal como lo profesional. Por lo que no hay directrices a seguir, sino las propias reglas de la persona que desempeña la función de elegir; aunque, mayoritariamente, lo que hacen es rechazar.

Mis consejos no obligatorios son: leer, escribir lo mejor posible, releer lo escrito y reescribirlo si es necesario, no tener miedo o duda a eliminar datos innecesarios, paciencia, seguridad y confianza.

No hay que desesperarse. Muchos antes que nosotros, importantes escritores, han sido rechazados en innumerables ocasiones. Pero no se rindieron; mantuvieron la esperanza y esperaron a que una oportunidad les llegara.

Yo no tengo un mínimo contacto con el mundo editorial, es todo de oídas o lecturas. Yo solo soy un humilde escritor novel con sueños y esperanza, que no sabe mucho de todo, ni poco de nada.

01 noviembre, 2008

Atracción

El rostro es el espejo del alma (o eso dicen)… ¿Ocurre algo similar con la portada de un libro?

Puede ser o no determinante a la hora de conseguir compradores, pero tal vez sirva para llegar a ciertas editoriales más rápido si realmente destaca la portada.

El título y la sinopsis son como una especie de definidores del contenido, pero para un lector que le sea desconocido no desvela mucho realmente ¿no? ¿Debería ocurrir lo mismo con la portada? No lo sé, pero yo pienso que no hay que mostrar demasiado para que, de ese modo, la mente y la imaginación trabajen.

Para que los lectores se decidan a escoger un libro sobre otros, creo que solo hace falta una pizca de misterio y, por supuesto, pensar en el lector.

Estos consejos serían para un escritor novel, ya que uno conocido no necesita mostrar por fuera lo que ya está dentro; sea malo o bueno. Y es que “conocido” no siempre significa “bueno”. Ante todo (título, sinopsis, portada,…) está el libro en sí.

Lo que se debería cuidar más es el interior, y por ello es lo más importante; aunque muy poco considerado en la actualidad.

29 octubre, 2008

Se llamará...

¿Comienza el mismo libro en su título, o ese título presenta o resume el contenido?

Llega a ser tan importante el título, que es necesario reflexionar un tiempo sobre cual escoger, porque de ello puede depender que permanezca o no en las estanterías de las librerías.

El título pues, ¿se crea para el público o para uno mismo? ¿Le estamos poniendo nombre a nuestro “bebe” o a un producto para la venta? Creo que el título, pese a ser elegido pensando en las ventas (generalmente), lo creamos sintiéndolo muy nuestro (cómo no). Será el título de una obra que siempre recordaremos, se venda mucho o poco.

Escoger es complicado, y a cada escritor le puede ser más complejo, o llevarle más tiempo decidir. A mí me resulta francamente sencillo, la verdad. Muchas veces, incluso antes de comenzar a escribir nada, simplemente hago un batido con todas las ideas que tengo sobre ese futuro proyecto literario, y consigo así el título. Y creo que es la mejor manera, pues es la esencia. Aunque no hay que olvidar añadirle una pizca de ingredientes como la intriga y la extrañeza que hagan fijarnos en ese título sobre los demás.

26 octubre, 2008

En el principio...

La página en blanco es difícil de superar, y más cuando es la primera vez que uno se enfrenta a ella.

Deberíamos encontrar las palabras ideales para describir lo que por la mente se nos pasa a modo de película o palabras sin orden específico, pero además se tiene la tremenda responsabilidad de crear un umbral, una entrada, que arrastre a quien contemple las primeras palabras de algo muy grande para uno mismo.

El primer párrafo, frase o palabra debería apartar al lector del mundo para internarlo en ese otro formado literalmente.

En esa primera vez en la que quieres contar con ansias cientos de cosas, deberían de ser muy cuidadosamente elegidas las palabras. Sabemos qué deseamos contar o decir, sólo tenemos que pensar un poco, plateárnoslo, y revestir las palabras de fuerza y vida.

Principio y final son terriblemente importantes, pues lo primero debe atraer y atrapar, y lo segundo debe dejar un buen sabor que sea la chispa del boca a boca. Obviamente entre ambos está lo más extenso de la obra, y no hay que darle menor importancia, pero un final no adecuado, o simplemente malo, puede arruinarlo todo.

La introducción debería de contener los ingredientes a cocinar. Como un pequeño resumen de la obra; la esencia. En definitiva, no hay reglas, normas o directrices, pero sí consejos.